En este video se puede apreciar:
- El palacio Sans Souci es uno de los edificios más representativos de Buenos Aires y de la Argentina.Construido entre 1914 y 1918 e inaugurado con una gran fiesta a la que acudió toda la sociedad porteña de entonces.Edificado sobre planos del eximio arquitecto francés Renè Sargent.Palacio inspirado en los cánones de la arquitectura renacentista del Versalles.Interiormente, el palacio central es el salón Imperial iluminado por una gigantesca cúpula de hierro y cristal rodeada por una galería, se llega a ella por una majestuosa escalinata, réplica de la del palacio de Versalles.
Comprado hace mas de cuarenta años por la familia Durini, las obras de restauración fueron dirigidas por la arquitecta especialista en restauración de monumentos M. Josefina Barra de Durini. - Iglesia Aránzazu: la historia de esta iglesia arranca en el siglo 18 y en el cruce del Luján con el arroyo de Las Conchas. El poblado, que funcionaba como astillero de poco calado y base fluvial, fue arrasado por una sudestada en 1805 y se mudó a la cercana Punta Gorda, donde fue refundado y se fue ganando el nombre de San Fernando. A pueblo nuevo, iglesia nueva, y un pequeño edificio de estilo español fue erigido trabajosamente durante nueve movidos años. Los habitantes tuvieron que ocuparse de otras cosas, como invasiones inglesas y guerra de la independencia, pero el templo estaba casi listo para cuando el galante coronel San Martín pasó por San Fernando rumbo a San Lorenzo y la historia.
Para 1871, la iglesia quedaba chica y se decidió construir una nueva en un terreno que también estaba frente a la plaza, pero sobre otro costado. La iglesia nueva seguía las líneas del neoclásico español, estilo que para fines de siglo resultaba aburrido a los argentinos enriquecidos, europeizados y convencidos de que los edificios públicos eran señales de identidad, libros en piedra y ladrillo. Además, San Fernando ya no era un pueblo lejano sino un suburbio paquete de quintas donde pasaban sus vacaciones las familias más pudientes. Así se decidió una remodelación drástica. - Quinta “Santa Cecilia”: la historia de esta casona se inicia en 1871, cuando la familia Jacobé adquiere la propiedad para trasladarse con su vasta familia, huyendo de la epidemia de fiebre amarilla que azotaba a Buenos Aires por entonces.
Esta magnífica propiedad fue loteada y la finca, declarada Monumento Histórico Municipal de San Fernando. La Municipalidad de San Fernando adquirió la casa en 1996, con el fin de levantar allí el Museo de la Ciudad de San Fernando, que se inaugura en 2006, con motivo del Bicentenario de la ciudad. - Plaza Bartolomé Mitre: entre las calle Constitución, Sarmiento, 3 de Febrero y Madero. Es el centro cívico del casco histórico, fue declarada Lugar Histórico Nacional, recordando la estadía del Gral. Don José de San Martín, al mando del Regimiento de Granaderos a Caballo en 1812.
- Palacio Otamendi: esta quinta fue construida en la década de 1880 por el Arquitecto Joaquín Belgrano Villarino, familiar de Carlos Belgrano
Conocida también como “Palacio Belgrano”, la propiedad se ubica en Sarmiento 1427, entre Lavalle y Belgrano. Se trata de una magnífica construcción, al estilo del renacimiento alemán.
Al fallecer Joaquín Belgrano, Josefina Rawson) vendió la propiedad al ingeniero civil Rómulo Otamendi y a su esposa Matilde Carballo, quienes fijaron allí su residencia de verano.
En la casona funcionó un asilo de niñas y jovencitas bajo el nombre de Instituto “Estela Matilde Otamendi”, en recuerdo de la única hija del matrimonio que fuera último propietario de este predio.
En 1936, las Hermanas de los Santos Ángeles Custodios se hicieron cargo de este lugar. Luego de esforzados catorce años de labor apostólica, las hermanas de esta congregación española dejaron el palacio, que pasó a manos del Estado Nacional (del Consejo del Menor y la Familia). Actualmente se dan allí actividades deportivas y culturales. - Quinta del Ombú: Declarada Monumento Histórico Nacional, en reconocimiento al paso del Virrey Sobremonte, en 1806. Su arquitectura es fiel exponente de la época de las quintas de fines del siglo XIX, que fueron habitadas por importantes familias de Buenos Aires. La construcción data de 1860, de estilo Italianizante con importante portón de hierrro por el cual se accede al jardín en el que se conserva un viejo y añoso ombú bajo el cual, según cuenta la tradición, descansó el Virrey Sobremonte, tras colocar la piedra fundamental del templo parroquial bajo la advocación de Nuestra Señora de Aránzazu.
Ubicada en la esquina de la Avenida del Libertador y la calle General Pinto - La isla Martín García fue descubierta por la expedición de Juan Díaz de Solís en 1516 y debe de hecho su nombre al despensero de la expedición, Martín García, que murió a bordo y cuyo cadáver fue dejado en la isla.
Desde 1765 funcionó como cárcel y lugar de reclusión. Al crearse el Virreinato del Río de la Plata el primer virrey, Pedro de Cevallos, la fortificó y convirtió en guarnición militar. En 1814 el almirante Guillermo Brown, al mando de una flota, desembarcó en la isla y derrotó a los realistas, quedando Martín García en manos de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Su aislamiento insular le valió como excusa para ser elegida como hospital de cuarentena y crematorio durante el período de fiebre amarilla que sufrió la población de Buenos Aires cuando Sarmiento era presidente del país en 1874. El halo de misterio que cubre el territorio insular se incrementa debido al improvisado cementerio que alberga a los tripulantes fallecidos del naufragio sufrido por el acorazado de bolsillo Graff Spee durante la segunda guerra mundial. Y como cierre, allí fue construido un penal civil y militar, donde fueron recluidos presos políticos como Alvear, Irigoyen, Perón y Frondizi.

